Cifras el rojo vivo: Medtronic eleva la apuesta
Uno de los indicadores fundamentales que arroja luz sobre la salud de la actividad económica de un país es el vinculado a la evolución de las ventas minoristas.
En términos simples, este indicador revela la dinámica de compras por parte de los consumidores y la demanda en la economía en general.
El aumento de las ventas minoristas indica un mayor gasto por parte de los consumidores, lo que a su vez impulsa la producción, fomenta la creación de empleos y contribuye al crecimiento económico.
Por el contrario, la disminución en las ventas minoristas podría ser una señal reveladora de problemas económicos, tales como una desaceleración o incluso una recesión.
En Estados Unidos, la tasa de crecimiento de las ventas minoristas venía desacelerándose desde los últimos meses de 2021, lo que generaba cierta incertidumbre.
No obstante, parece que, desde agosto de este año, el sector comenzó a fortalecerse.

En este contexto, el informe semanal más reciente sobre las ventas minoristas, elaborado por Johnson Redbook, puso de manifiesto un incremento interanual del 2,9% en los últimos 7 días.
A pesar de los desafíos que enfrenta el sector ante las condiciones crediticias más rigurosas, la resistencia que el consumidor minorista está demostrando es más que destacable.
El hecho de que los consumidores estén dispuestos a gastar de manera más activa podría tener un impacto positivo en el crecimiento económico general, pero no debemos perder de vista la disminución del exceso de ahorro.
La deuda que no para de crecer
Cuando buscamos alejarnos de las dinámicas de corto plazo y enfocarnos en cuestiones más estructurales y de largo alcance, resulta esencial analizar de cerca la evolución de la deuda de un país en función del tamaño de su economía.
Esta relación en particular hace referencia a la proporción entre la deuda acumulada de un país y su Producto Interno Bruto (PIB), que representa el valor total de bienes y servicios producidos en la economía a lo largo de un período específico.
Dicha relación es un indicador clave para evaluar la salud financiera de una nación y su capacidad para manejar su deuda de manera efectiva.
Aunque no toda relación deuda/PIB alta resulta negativa, puede acarrear consecuencias adversas cuando llega a niveles insostenibles.
Entre las implicaciones desfavorables que puede acarrear se encuentran el aumento de la presión sobre los recursos fiscales gubernamentales, la ampliación de la carga de la deuda debido a mayores pagos de intereses, la restricción de la capacidad del gobierno para implementar políticas fiscales en respuesta a crisis económicas, el incremento del riesgo de impago de la deuda y la disminución de los recursos dirigidos a impulsar el crecimiento económico.
Para dimensionar esta problemática, resulta relevante observar cómo la dinámica en Estados Unidos ha ido empeorando a lo largo del tiempo.

En la década de 2000, la deuda del Gobierno estadounidense equivalía al 50% del Producto Interno Bruto, colocando a Estados Unidos entre los cinco países con la relación deuda/PIB más baja.
No obstante, en la actualidad, esta relación creció hasta alcanzar el 130%, y se estima que para el año 2050, podría ascender incluso al 225%.
Esta escalada en la relación deuda/PIB plantea interrogantes sustanciales sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas y la habilidad del país para manejar eficazmente su deuda a largo plazo.
La búsqueda de un equilibrio entre el manejo de la deuda y el fomento del crecimiento económico emerge como una prioridad crítica para salvaguardar la estabilidad financiera del país en el futuro.
La señal es correcta, pero…
A diferencia de la situación en Estados Unidos, la economía china presenta varios fundamentos estructurales favorables desde una perspectiva económica y financiera.
Si bien el sector inmobiliario enfrenta un desafío significativo en términos de endeudamiento, que podría potencialmente tener repercusiones financieras en otros segmentos de la economía, China exhibe un nivel de deuda mucho más sostenible en comparación (actualmente representa el 60% del Producto Interno Bruto).
Además, la política económica china adoptó una posición más prudente durante la crisis sanitaria, lo que contribuyó a un menor desequilibrio financiero.
Este contexto brinda la posibilidad al Banco Popular de China (BPC) de implementar políticas monetarias expansivas con el objetivo de respaldar la economía y aliviar la presión en el sector inmobiliario.
Recientemente, el BPC redujo nuevamente las tasas de interés como parte de estas medidas.

A pesar de ello, el desafío del sector inmobiliario en conjunción con la ralentización en el crecimiento general de la economía genera cierta inquietud entre los inversores, quienes perciben que estas acciones podrían ser insuficientes.
Es probable que la economía china aún enfrente turbulencias a corto plazo; no obstante, consideramos que las valoraciones de las empresas chinas ya incorporaron en gran medida estos problemas en sus precios.
Dado este panorama, la posibilidad de destinar recursos a China a largo plazo se muestra como una estrategia inteligente para diversificar el riesgo de la cartera de inversiones.
En vista de los factores estructurales favorables y las perspectivas de recuperación, una entrada gradual en el mercado chino podría ofrecer potenciales beneficios a medida que la economía se adapta y supera los desafíos actuales.
Un jugador clave de dispositivos médicos
Hoy se presentaron balances de compañías de alta calidad que atraen la atención, como es el caso de los informes trimestrales de Medtronic PLC (MDT).
Medtronic, un actor destacado en el sector de la tecnología médica, fue construyendo a lo largo del tiempo su reputación como líder en la innovación y fabricación de dispositivos médicos y soluciones terapéuticas de vanguardia.
La amplitud de sus operaciones abarca desde la cardiología y la neurología hasta la diabetes y la cirugía.
En el reporte correspondiente al primer trimestre del ejercicio fiscal 2024, Medtronic superó las expectativas, marcando un hito significativo.

Cada segmento de su negocio experimentó crecimiento, culminando en unos ingresos totales de 7.700 millones de dólares, lo que denota un incremento interanual del 5%.
Es cierto que los beneficios netos reflejaron una disminución del 15%, retrocediendo hasta los 791 millones de dólares.
Esta caída de los beneficios se atribuye al impacto de la provisión impositiva para el año completo, que la empresa está obligada a contabilizar.
Sin embargo, es importante destacar que el beneficio ajustado (non-GAAP) registró un incremento significativo, llegando a 1,20 dólares por acción.
Esto representa un incremento del 6% en comparación con el mismo período del año anterior, subrayando la salud subyacente de la compañía.
Medtronic también mejoró sus pronósticos de crecimiento para el presente año, anticipando un aumento de las ventas en torno al 3%.
Asimismo, la compañía proyecta generar un beneficio por acción que oscile entre los 5,08 y los 5,16 dólares para el año 2024.
En el contexto actual, esta estimación resulta atractiva, considerando que la relación precio/beneficio se sitúa ligeramente por encima de las 15 veces.
Esta cifra representa un múltiplo tentador en comparación con su valoración histórica.
Eso fue todo por hoy,
Por buenas inversiones,
Diego Matianich
